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Feb
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Cave ne cadas.

Creo recordar que era un privilegio reservado a los cónsules, y no sé si sólo al consul de campo. Era el "triumphus" (que los filólogos perdonen mi nulo latín, sé que debería estar en las profundidades del Tártaro). Lo hemos visto cientos de veces en la tele, y pensábamos que era un invento gringo para jalear a sus astronautas: eso de recorrer en coche descapotable las calles de una ciudad mientras que desde los edificios te lanzan papelillos y serpentinas. Pero qué va, de genuinamente americano nada. Eso es la versión siglo XX del triumphus romano. El consul victorioso, héroe militar, salvador de la República de Roma, era jaleado por los ciudadanos de la Urbe mientras que a su paso le lanzaban pétalos de flores. Se colocaba todo tieso él en una cuádriga que un áuriga conducía hacia el Senado, con un esclavo que sostenía sobre su cabeza una corona de laurel, símbolo máximo de la victoria. Tras él los soldados, y tras ellos los enemigos echos prisioneros.
Cabe imaginar la inmensa sensación de euforia, de poder y de inmortalidad que debían de tener en esos momentos los cónsules, jaleados por la masa, seguido por aquellos soldados que se han jugado la vida a sus órdenes y camino del Senado. Debía de ser una tentación demasiado grande. Por eso, el esclavo que sostenía sobre su cabeza el símbolo de su gloria, la corona de laureles, aprovechando su situación casi como de conciencia de dibujos animados, le repetía al oído sin cesar estas palabras durante todo el camino: "Cave ne cadas" ("cuida de no caer").
Cave ne cadas. En el momento del triunfo uno siempre tiene la tentación de querer más, de anhelar más. Cave ne cadas. Cuando alguien, después de muchas penurias, consigue alcanzar el éxito, cave ne cadas. Aquél que se siente feliz, dichoso inbatible: cave ne cadas.
¿Qué es la felicidad, sino un efímero momento personal de triumphus, una cabalgata espontanea de la mente ante una ciudad que lanza pétalos de rosas a tu paso? A tí, lector, tanto si crees ser feliz como si estás buscando la felicidad, sólo puedo decirte una cosa: cave ne cadas, lector, cave ne cadas.
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1 Response to “Cave ne cadas.”


  1. 1 Jose
    4 febrero 2006 en 4:17 pm

    Un blog genial, a la altura de la persona que lo escribe.


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