19
Oct
09

Palabras y vanidades

De vez en cuando las palabras dicen mucho más de lo que pretenden decir. Decía el psicólogo Willhelm Reich en La función del orgasmo que “Las palabras mienten. La forma de expresarlas, nunca.” Y la forma de relacionar unas palabras con algunos conceptos pueden revelar mucho más sobre si misma de lo que una persona tal vez deseara. Es el caso del señor Carlos Solchaga, ex-ministro socialista de los gobiernos de Felipe Gonzalez, según se puede leer en una reciente entrevista en la versión española de la revista Vanity Fair.

Al señor ex-ministro le ha traicionado el subconsciente, y ha revelado con una sola frase toda su ideología. Hablando de las coberturas de las prestaciones por desempleo, dijo que eran muy generosas, y que provocaban que parte de la ciudadanía las veacomo un derecho, una beca y espere hasta agotarla antes de buscar otro trabajo” (sic).

Señor Solchaga: la prestación por desempleo ES UN DERECHO, recogido por nuestra Constitución (Artículo 41: “Los poderes públicos mantendrán un régimen público de Seguridad Social para todos los ciudadanos, que garantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo. La asistencia y prestaciones complementarias serán libres.”) y por las leyes. Y le recuerdo al señor Solchaga que, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, una beca es una “Subvención para realizar estudios o investigaciones.” Es decir, el propio concepto de beca presupone que el beneficiario pretende formarse.

Que conste que en el fondo estoy con el Señor Solchaga: existe una cierta parte de la población que prefiere agotar su prestación por desempleo antes de ponerse a buscar trabajo. Pero, por un lado, me parece terrible que use esas dos palabras (“derecho” y “beca”) para criticar esa situación. Para él, el recibir una prestación por desempleo no es un derecho. Piénsenlo bien, porque sus palabras lo han delatado. Para él el Artículo 41 de la Constitución Española no cuenta. Eso es lo que debe de pensar en su fuero interno para que así le haya traicionado el subconsciente. Además, piensa que la prestación por desempleo no debe de verse como una beca: o sea, piensa que la persona que recibe el dinero que la propia Constitución le reconoce no debería usarlo para intentar formarse y ser más útil, tener más posibilidades en el mercado de trabajo.

Pero que conste que, repito, comprendo el fondo de las desafortunadas palabras del ex-ministro. A él lo que le revienta es que haya gente que en lugar de buscar trabajo se dedique a cobrar de ese dinero, del dinero de los impuestos que pagan todos los españoles, para no pegar ni un palo al agua. Y a mí, señor Solchaga, y a mí. Me revienta que haya gente viviendo del trabajo de los demás, del dinero que a cada uno de nosotros nos cobran para que el país funcione. Me revienta que exista gente que se lo monta de tal manera que vive a costa de los demás, chupando del bote. Pero lo que más me revienta es que de todos esos sólo se señale a los que lo hacen legalmente (hecha la ley, hecha la trampa) mientras que cuando se trata de los que se quedan con millones de euros del dinero público, aprovechando el puesto que los ciudadanos le han confiado, unos clamen al cielo y otros los escondan, los protejan y cambien de tema. Y me pone enfermo, lleven las siglas que lleven.

Pero tal vez el señor Solchaga piense que vivir sin trabajar con 700€ al mes, dos hijos, una hipoteca o un alquiler, a euro y pico el litro de gasolina es el sueño de todo español. Tal vez el señor Solchaga nunca haya sabido lo que es estar sin trabajo, la angustia vital que eso supone, la sensación de castración, de impotencia, de hundimiento, de incertidumbre que padece aquél que no se siente útil, que no encuentra sitio donde ganarse de por sí la vida. Porque a pesar de todo, señor Solchaga, en España hay gente que cobra 1000€ al mes despertándose cada mañana bastante antes del amanecer, desperdiciando parte de su vida en metros, trenes o atascos, haciendo decenas o cientos de horas extras que jamás serán pagadas, teniendo que currar fines de semana… A pesar de todo eso, la mayoría de la gente busca trabajo. La inmensa mayoría de la gente busca eso, como lo prueba el espectacular aumento del paro. Los demás, el resto, aquellos que no trabajan son realmente una minoría, una muy pequeña minoría. Y entre esa pequeña minoría también alguno habrá que diga que no, que una mierda pa ti, que en esas condiciones trabaje Panete. Porque hay trabajos en los que te explotan y punto. Y por desgracia, en España, son una cantidad importante de trabajos. Fíjese usted, señor Solchaga. Tal vez resulte que esas personas no es que no quieran trabajar. Tal vez lo que piden es un trabajo digno, cosa que por cierto también es un derecho constitucional. Pero claro, tendría usted que haberse leído la Constitución Española, o a menos hacerlo sin los prejuicios carcas que sus palabras han desvelado.

Con socialistas así, quién necesita liberales.

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1 Response to “Palabras y vanidades”


  1. 1 efe
    19 octubre 2009 en 9:43 pm

    Que lejos del mundo viven estos cabrones, en su planeta de coches oficiales con chófer y almuerzos en restaurantes In apenas queda sitio para la vida real.


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