Archivo para 31 marzo 2007

31
Mar
07

Linux

Sé que mucha gente no tiene ni idea de lo que es Linux. Sé que otros muchos tienen ideas anticuadas. Yo hoy voy a contar mi experiencia con Linux.

Linux es un sistema operativo para odenadores. O sea, como el Windows, pero muy diferente. Para empezar, Linux no pertenece a ninguna compañía, sino que es lo que se llama "software libre". Es un programa que lo hacen sus propios usuarios. Existe una –muy numerosa, por cierto– comuidad en la red de personas que, gratuítamente, sin ánimos de lucro, y sencillamente por hacer algo gratis y por los demás, trabajan en sus ratos libres por mejorar constantemente este sistema operativo y los programas que en él se usan.

Podría parecer que algo hecho así, por amateurs, tiene que ser por fuerza mucho peor que un sistema operativo realizado por una empresa con empleados profesionales y a los que se les paga un salario por investigar nuevas formas de desarrollar programas. Lo sorprendente es que ocurre exactamente lo contrario: el que prueba Linux ya no vuelve a Windows, o si lo hace –por lo general obligado por exigencias profesionales o de mercado– será a regañadientes, protestando ante lo insulso del sistema operativo de Microsoft.

A estas alturas puede que te estés preguntando, ¿qué puede aportarme Linux? bueno, para empezar es un sistema operativo libre, lo que quiere decir que es gratuíto. Sé que la mayoría de la gente piensa que eso no es nuevo para ellos, pues los que no han pirateado directamente el Windows que usan, se lo han instalado gratuítamente cuando compraron su ordenador. Si ése es tu caso, párate un momento a pensar en ello: ¿por qué Microsoft hace la vista gorda ante el flagrante pirateo que se hace constantemente de su buque insignia? ¿Por qué en todas las tiendas te instalan gratuítamente el Windows cuando te compras un ordenador? Pues porque el negocio no está en su sistema operativo, sino en los programas que el sistema operativo soporta. El Office, el Autocad, el Photoshop, los juegos… El dinero que no ganan por los sistemas operativos lo ganan con los programas que venden. "Muy bien", dirás, "pero yo todos esos programas también me los pirateo". Es una opción, claro, pero ilegal. Lo que seguramente no sabes es que por cada programa de pago que funciona bajo Windows existe algún clon (o a veces directamente alguna versión oficial) para Linux que se distribuye de forma gratuíta, que funciona perfectamente con los archivos de datos hechos bajo Windows (sí, puedes abrir y modificar un archivo escrito en Word), y que puedes descargarte y usar legalmente sin registrarte ni pagar ni un sólo céntimo.

¿Has pensado alguna vez que si haces algo con tu ordenador (un libro, una canción, un video, etc.) y consigues hacer dinero con eso, las empresas de software pueden llevarte a juicio por uso ilícito de un software del que careces de licencia? ¿Has pensado alguna vez que si algún día, por cualquier circunstancia (que bien pudiera ser un error) la policía registra tu casa y se llevan tu ordenador –cosa no tan rara, tengo dos conocidos a los que ya les ha ocurrido–, a los delitos que pudieras haber cometido se sumaría la denuncia de uso ilegal de software de las compañías desarrolladoras de los programas que usas? Yo no sé vosotros, pero yo prefiero usar software libre que además funciona bien que arriesgarme a pagar otros 6000 € o más de multa.

Por otro lado, es increíble la cantidad de información que Windows acumula sobre todo lo que haces con tu ordenador. Horas de encendido y apagado, copias de lo que escribes, tiempo que estás conectado, páginas que visitas, conversaciones por el Messenger, nombre de los archivos que descargas de internet –ya sea mediante la descarga directa por el internet explorer o por programas p2p como emule o bittorrent–, nombre de archivos que grabas en dvd o cd, direcciones de los remitentes de correos electrónicos que recibes y de los destinatarios de esos correos… ¿Nunca te ha parecido extraño que poco a poco tu disco duro se vaya llenando, y que por mucho que grabes en cd o dvd tus datos, lentamente la capacidad de tu disco duro siga inexorablemente disminuyendo? Ahora sabes por qué. Es más, ¿sabías que en cada archivo que creas constan tus datos y la fecha y hora de cuando creaste y cuando modificaste el archivo? Por supuesto, todo esto no lo hace Windows de manera "vistosa", y no cualquiera sabe qué comandos tiene que realizar para acceder a esa información. Pero si no me crees, mira en la carpeta "Mis Documentos", dale a "Mostrar archivos ocultos" y ponte a curiosear por las carpetas nuevas que aparecen. Eso es sólo un botón de muestra comparado con el traje que Windows realiza cada día sin que tú sepas nada de ello. ¿Por qué si no crees que un archivo de texto que acabas de crear y en el que tan sólo has escrito una frase puede tener varios kilobytes? Una frase tiene, a lo más, unos cuantos caracteres. Eso son muy pocos bytes, y sin embargo el archivo resultante seguramente tendrá 27 KB. ¿Por qué necesita un archivo así –en el que supuestamente la información se reduce a unos pocos bytes– al menos 27000 bytes? Tal vez ahora empieces a comprender por qué Windows es tan lento muchas veces: la mayor parte de lo que hace queda oculto a tus ojos.

Yo no sé vosotros, pero a mí no me hace ninguna gracia que mi sistema operativo me espíe. No quiero pensar qué hace Windows con toda esa información.

Pero dejemos a un lado eso. Vamos a hablar de las ventajas reales de Linux frente a Windows. Para empezar, voy a deciros lo que a mí me sorprendió más que ninguna otra cosa: Linux no necesita antivirus. ¡No hay virus para Linux! Bueno, la anterior es una afirmación un poco triunfalista y exagerada: sí que existen algunos –muy pocos– virus para Linux, pero el propio sistema operativo viene ya "vacunado" contra ellos. La gente no se suele dedicar a crear virus para Linux, principalemente por dos razones: la primera es por que, comparativamente, somos pocos usuarios. Se supone que un virus lo haces para dañar la mayor cantidad posible de ordenadores, y la inmensa mayoría de usuarios domésticos y administraciones usan Windows. Crear un virus para Linux no tendría demasiada repercusión, hablando en porcentajes. Pero hay una razón mucho más poderosa para que no se creen virus para Linux, y es la propia estructura de Linux. En Windows, un archivo ejecutable se ejecuta. Los archivos ejecutables son aquellos que ponen a funcionar un programa (es lo que se activa cuando pinchas un icono). Existen archivos autoejecutables, es decir, que en cuanto se descargan se ponen a funcionar. La idea original de este tipo de archivos es facilitar la labor del usuario. Lo que no se imaginaba nadie es que precísamente así se daba pie a que gente malintencionada usara esa peculiariedad para crear programas destructivos (virus, programas espía, gusanos, troyanos, etc).

Linux sin embargo carece de esa forma de hacer las cosas. Existen archivos ejecutables, pero no funcionan como lo hacen en Windows. En Linux un archivo ejecutable, por decirlo de alguna manera, no puede hacer cualquier cosa. Está totalmente vigilado por el sistema operativo para que haga exactamente lo que el sistema operativo piensa que debe hacer ese archivo. Si, por ejemplo, un ejecutable tiene que poner en marcha un programa de dibujo, jamás permitirá que a la vez el programa intente conectarse a internet y enviar un dato por la red, o que intente sobreescribir parte del disco duro sin que el usuario se lo diga explícitamente. Así, crear un virus en Linux es tremendamente más complicado que hacerlo para Windows. Por poner una comparación tonta, es como intentar atracar la Reserva Federal de Estados Unidos en comparación con intentar robar una sucursal de un banco modesto en un pueblo pequeño. No digo que sea imposible, pero requiere muchímo más esfuerzo. Pero además de eso hay una desventaja añadida: el tiempo jugaría en tu contra. Las actualizaciones del nucleo de Linux –creo que su nombre ya es lo suficientemente autoexplicativo, ¿no?; es el verdadero alma de Linux, lo que hace que el sistema operativo realmente funcione– son realizadas cada tres o cuatro meses. Yo no sé cuántas actualizaciones del nucleo he hecho en el año que llevo usando Linux, pero recuerdo que al menos han sido varias. Eso hace virtualmente imposible que te dé tiempo a diseñar un virus, porque te arriesgas a que te pille una actualización del nucleo cuando ya estás terminando todo el trabajo de algunos meses y que ya tu virus no funcione.

La seguridad en Linux es una de sus mejores bazas. No sólo la seguridad en internet y la seguridad ante los virus. También la estabilidad del sistema. Verán ustedes, yo llevaba años pensando en ponerme Linux, pero no me terminaba de decidir. Al principio me dijeron que instalar Linux era algo complicadísimo. En esa época sí que era cierto. Pero la comunidad Linux se fue poniendo las pilas en ese aspecto y comenzaron a aparecer versiones (el término correcto es distribuciones) en las que la instalación era muy intuitiva y sencilla. Me hice con una y la instalé en un disco duro que ya no utilizaba. El problema entonces fue que aunque la instalación era sencilla, luego la forma de usar el sistema operativo no lo era tanto: usar la impresora, buscar archivos, conectarse a internet o incluso abrir las carpetas de un cd resultaban totalmente indescifrable para mí. Había que hacer antes algo llamado "montar" el dispositivo en concreto que querías usar. Tras un tiempo jugando a los juegos que venían con la distribución, terminé por aburrirme y dejarlo.

Pero pasó el tiempo y me fuy enterando que las cosas habían ido cambiando. Las mejoras ya eran sustanciales: el ordenador te detectaba todo lo que tenías instalado (como hace el Windows) y ya te lo dejaba usar sin tener que decirle que lo montara. Ya lo montaba él solito. Aun así no me atrevía a dejar Windows: tenía miedo de no saber usar Linux. Fue entonces cuando un accidente lo cambió todo. Mi ordenador se quedó sin el ventilador que enfría el microprocesador, se sobrecalentó y se fundió. Me hice con uno de segunda mano (el que uso ahora), o mejor dicho, me hice con la placa base, el microprocesador, la tarjeta de video y la memoria RAM (para los que no entiendan todo esto, es lo que hay dentro de la caja del ordenador), pero el dvd, los discos duros, el teclado, el monitor, la grabadora de cd y el resto de periféricos los reutilicé del ordenador anterior. El resultado fue un ordenador muy inestable: se me quedaba colgado todos los días. Llegó un punto en que nunca conseguía permanecer encendido durante dos horas seguidas sin que se colgara. Al principio pensaba que había sido algún virus o problema de software, por lo que decidí borrar todo y reinstalar el Windows. ¡Pero incluso se me quedaba colgado durante la instalación! Era totalmente desesperante. Cuando por fin pude volver a completar la instalación (después de 15 o 20 intentos), llegué a la conclusión de que tenía que ser un problema del ordenador en sí, un problema de hardware. Como no tenía dinero, no podía comprarme un ordenador nuevo, así que ya di por perdido el equipo. Hasta que un amigo me dijo que probara con Linux. No perdía nada por hacerlo. Probé metiendo un nuevo disco duro e instalando una distribución de Linux (probé varias, pero la que me convenció totalmente fue SuSE 10.0). Para mi sorpresa ¡el problema había desaparecido! Ahora podía dejar el ordenador funcionando incluso durante varios días seguidos sin que se colgara (como cuando lo dejé descargando la nueva versión de SuSE, la 10.2, que es la que uso ahora mismo; es un dvd y tardé 4 días en descargarlo completamente, tiempo durante el cual el ordenador estuvo constantemente encendido, sin dar muestras de agotamiento, excepto que al final los programas tardaban un poquito más en abrirse). Pensé que el problema se había solucionado. Puse el Windows –porque la gran ventaja de todo esto es que NO NECESITAS ELIMINAR EL WINDOWS SI QUIERES USAR EL LINUX, puedes decirdir en qué sistema operativo quieres trabajar cada vez que enciendes el ordenador– y comprobé que se seguía colgando. Así que el problema no era el ordenador, sino el Windows.

Tardé unos cuantos días en acostumbrarme a Linux. Fueron días difíciles. Al principio, como todo el mundo, quería hacer las cosas como las hacía en Windows, es decir, quería hacer en Linux lo mismo que hacía en Windows. Eso fue un error, y lo comprendí cuando llevaba 3 o 4 días. Entendí que la forma correcta no es intentar aprender cómo hacer en Linux lo que hacía en Windows, es decir, cómo obligar a Linux a que se comportara como Windows. Descubrí que la mejor forma de aprender a usar Linux era empezar desde cero, exactamente igual que cuando te enfrentabas por primera vez a un ordenador. Eso me hizo recordar lo difícil que resultaba al principio usar Windows. Seguramente tú ya tampoco te acuerdas, pero pasaste –con toda seguridad– 3 o 4 días un poco perdido, sin saber muy bien qué hacer, qué no debes hacer, paseando el ratón por toda la pantalla, haciendo click aquí y allá, hasta aprender cuatro o cinco pamplinitas que te permitieron ir sobreviviendo. Después de esos cuatro días ya llegaste al nivel de "me defiendo" (o sea, sé mirar mi correo electrónico, sé cómo escribir un archivo de texto, sé cómo conectarme al Messenger, sé encender el emule, buscar y descargar lo que quiero, sé cómo escuchar música, sé cómo entrar en páginas web y que si quiero buscar algo por la web lo mejor es ir a Google y decirle que lo busque por mí). Todo lo demás seguramente ha sido ir acumulando experiencia desde entonces. Yo por ejemplo me dediqué a curiosear cómo funcionaba Windows, de manera que era capaz de eliminar las barras de publicidad que aparecían cuando te instalabas ciertos programas, era capaz de hacer que ciertos programas no se iniciaran automáticamente cuando encendía el ordenador (y que no te daban la posibilidad de que no se encendieran), era capaz de, la mayoría de las veces, arreglar la conexión a internet sin tener que llamar a Ono y permanecer media hora al teléfono… Llegué a tener bastante experiencia con Windows, y me daba miedo tener que empezar de cero con Linux.

Los problemas comenzaron pronto. No podía escuchar música, o ver películas en el ordenador, no sabía en qué carpetas buscar lo que descargaba, no sabía nada de nada. Me desanimé, pero hice lo que creo que todo el mundo que usa Linux hace en esos casos: buscar por internet a ver si encontraba algo. Porque otra cosa genial de Linux es que parece que internet está hecho para Linux. A poco que sabes algo sobre el sistema de archivos de Linux, te das cuenta que lo de http:// y lo de ftp:// son algo totalmente natural en Linux, las carpetas en Linux se organizan con una sintaxis muy similar. Llegas a la conclusión de que internet ha sido construída en gran medida usando Linux. Esa opinión es algo que me han confirmado: la mayoría de servidores web del mundo usa Linux (o un sistema operativo similar) para gestionarse. Por eso existen antivirus para Linux: para que el servidor evite que se cuelen virus de Windows en su sistema y estos le lleguen a sus usuarios, que en su mayoría usan Windows. Linux se conecta directamente a internet de forma automática.

Pues a lo que iba: cuando llevas dos o tres días un poco desesperado, pensando que Linux no está hecho para tí, que no hay manera de salir del atolladero y que vas a abandonarlo todo… descubres los foros de Linux. Es algo lógico, si te paras a pensarlo. Si Linux está mayormente hecho por particulares, organizados para desarrollarlo en comunidades de internet, lo lógico es que en esas comunidades haya foros de consulta que te solucionan esos problemas. La gente que desarrolla Linux son sus propios usuarios, y lo hacen de manera altruista y desinteresada. ¿Van a desarrollar esa gente todo un sistema operativo y una galaxia de programas para dejarte tirado luego? Ni pensarlo. Existen infinidad de foros en internet en los que los usuarios exponen sus problemas y aquellos que tienen más experiencia les sacan del atolladero. Me quedé asombrado al comprobar hasta qué punto esto es así. Por un lado, la mayoría de las consultas empiezan con "soy nuevo con linux, acabo de instalarlo y no tengo ni idea de como se usa; y tengo tal problema:…". O sea, que en esos foros la mayoría de las cuestiones las plantea gente que, com tú, acaba de empezar y no sabe nada del tema. Por eso la respuestas la mayoría de las veces van totalmente desarrolladas, en plan: "ve al menú de inicio, pincha en Sistema->Yast, allí le das a <<Actualizar software>>…". Pero además compruebas que casi con toda probabilidad tu problema, por particularísimo que sea, ya lo ha planteado alguien, y a poco que busques en unos cuántos foros, descubres la solución. He encontrado solución a cosas que realmente pensaba que era imposible que estuvieran planteadas en un foro. Es alucinante.

En los foros aprendí a configurar SuSE a mi gusto. Conseguí tener el Linux que yo quería, a base de moldearlo. Esa es otra de las innegables ventajas de Linux frente a Windows. Para empezar, cuando acabas de instalar Linux ya te viene con una serie de programas para empezar a usarlo: reproductores de video, de audio, suite ofimática (hoja de cálculo, procesador de texto, programa como el PowerPoint, base de datos), visor de archivos pdf, bittorrent, programa como el Messenger (pero mejor). En principio, está ya listo para usarlo. Hay algunos detalles, como la reproducción en mp3, que por razones legales, no se incluyen directamente. Pero para modificarlo para poder hacerlo sólo tienes que descargar un archivo y aceptar los términos legales, que no dicen nada más que reconoces que eso no es software libre, pero que puedes usarlo gratuitamente.

En mi caso, SuSE (la distribución de Linux que yo uso) tiene una herramienta genial. Se llama Yast, y es un programa para el control de las modificaciones que hagas: puedes desde cambiar el idioma en que aparezcan las cosas o el uso horario, hasta instalar un escaner, impresora, tarjeta de video con él. También puedes actualizar tu software, o instalarlo. Y esa es otra de las maravillas de SuSE. Con ese programa puedes acceder a una cantidad inimaginable de programas. Sólo tienes que poner la dirección de los repositorios (que son almacenes de software libre) –puedes encontrarlos en cualquier foro– y ponerte a buscar, o como yo hago, a cotillear. Es como ir de compras, pero sin tener que pagar. Puedes decirle que te enseñe todos los juegos que tiene, por ejemplo, y de la larguísima lista elegir los que quieras (o todos, como hice yo ayer). Puedes decirle que busque software para crear canciones, que busque programas clones de otros conocidos (ayer, por ejemplo, me bajé el clon del BPM, el programa que se usa en lo bares para poner la música), instalar opciones que en principio o sabías que existían, modificar los programas para que hagan exáctamente lo que quieres hacer… Las posibilidades son infinitas.

Hace relativamente poco descubrí otra maravilla más: el Superkaramba. Es un programita que hace algo parecido a lo que hace el Yast con el software, pero muy distinto. Superkaramba te provee de dos cosas: herramientas para crear tu propio software, y un programa para gestionar el software que utiliza. Ya sea para que funcione ese software, ya sea para instalarlo, o descargar otros programas. Superkaramba lo que hace es utilizar programas muy pequeñitos y con fines muy específicos. Por ejemplo, hay uno que sirve para buscar en el google sin tener que abrir el navegador web. Es una ventanita pequeñita en la que tú escribes, le das a intro, y se abre ya el navegador con los resultados. Otro programa te da constantemente la información meteorológica. Hay programas para que te aparezcan los valores de la bolsa, para que te diga cuándo un usuario del Messenger se ha conectado, para monitorear valores de tu ordenador (capacidad de disco duro que tienes libre, memoria RAM libre, ancho de banda usado…), para recibir inmediatamente los resultados de los partidos de fútbol, los goles que se marcan, para enterarte de las últimas noticias… Todos tiene características comunes: son programas muy cortos, creados por los propios usuarios, no aparecen en grandes ventanas, sino como pequeños dispositivos (a veces es sólo una ventada del tamaño de un icono en la que va apareciendo la información), la mayoría te informa de algo gracias a la conexión a internet, y no tienes que estar tú buscando o comprobando que la información no ha cambiado, sino que es el propio programa quien te muestra los cambios en la información (cambio en la previsión meteorológica, cambio en los valores de la bolsa, noticias urgentes…). Ahora estoy pensando en lo útil que les puede resultar a los jugadores del juego Hat Trip, por ejemplo.

Puede que pienses: "yo ya tengo en Windows una ventanita en la barra de abajo que me dice el tiempo que va a hacer". Sé a lo que te refieres, es el programa que te instalas de weather.com. Ya, pero la ventaja de usar Liquid Weather (uno de los programas que te dan la previsión meteorológica que usa el Superkaramba, y el que yo uso) es que puedes elegir la fuente en la que comprobar la previsión. Puedes decirle que lo mire en otra página (además de la de weather.com), e ir comprobando las distintas previsiones desde distintas fuentes, para hacerte una idea más segura del tiempo que va a hacer. Eso no lo tiene el programa de weather.com.

Otra de las opciones que le ganan al Windows es la capacidad de elegir el navegador web que quieres usar. Yo uso el Firefox, que opino que es, con diferencia, el mejor. Tanto es así que cada vez veo más gente usando Firefox en Windows. Muchas de las ventajas que trae el nuevo Internet Explorer 7.0 son adaptaciones de características que Firefox lleva años usando. Por ejemplo, lo de las pestañitas: puedes decirle que abra una nueva ventana o que en la misma ventana abra la información en una nueva pestaña, lo que hace que consumas menos recursos del sistema. Cuando hace unos meses me dijeron que Windows Vista utilizaba el reclamo de las pestañitas como uno de los grandes avances de su nuevo sistema operativo solté una enorme carcajada: los usuarios de Linux llevan años usandolas.

Cuando instalaba Linux tenía un poco de miedo por algo que hasta entonces me parecía fundamental, y sin lo que no creía que iba a poder sobrevivir: ¿habrá una versión de Messenger para Linux? Lo dudaba mucho, porque no creía que Miscrosoft hubiera creado una versión de uno de sus productos estrella para su más temido competidor. Salí pronto de dudas. Terminada la instalación comprobé que había un "programa de chat" que venía por defecto: el Kopete. Al abrirlo e ir a configurarlo volví a quedarme gratamente sorprendido. Me preguntaba que a qué red quería conectarme: MSN Messenger, IRQ, Yahoo, IRC… Sí, aunque no lo podais creer, con el mismo programa estoy conectado a la red del Messenger, a la de Yahoo y al IRC, con todos los canales que eso implica. En Windows dejé de usar el IRC porque era algo peligroso: un coladero de virus. Ahora que tengo Linux, le he perdido el miedo: los virus no me afectan, así que puedo conectarme si quiero a las redes IRC. De hecho, puedes conestarte a la red que quieras. Me asusté incluso cuando vi la posibilidad de conectarme a redes militares españolas, francesas, estadounidenses, alemanas, británicas… Te da la opción de conectarte, pero para acceder a ellas hace falta contraseña. Que no tiemble la seguridad nacional. Pero al menos es gratificante saber que puedes conectarte a tantas redes desde el mismo programa. Además puedes usar los iconos que quieras, puedes incluso fabricarte tus propios iconos. De todas formas, es cierto que no es sencillo, y que pasé muchos meses hasta descubrir cómo meter mis iconos. Aun así, tiene muchísimas más opciones que el Messenger: puedes escribir una frase de cada color, o incluso cada palabra o cada letra, puedes introducir fórmulas matemáticas (tremendamente útil si es el día antes de un examen), tiene estadísticas de conexión de cada usuario… Es cierto que la apariencia es muy distinta de la de Messenger, y que al principio cuesta acostumbrarse. Pero cuando lo haces, te cuesta volver a escribir en el Messenger.

Podría pasarme semanas escribiendo sobre Linux. Y eso que yo tengo una experiencia muy limitada. He hablado un poco sobre SuSE 10.2, la distribución que uso yo. Algo que no he dicho es que la uso con el entorno KDE (hablar sobre qué es el entorno KDE y sobre el entorno GNOME me llevaría muchísimo tiempo; sólo indicar que son como conjunto de programas, no necesariamente incompatibles, que te proveen de muchísimas herramientas), y que muchos de los programas que he mencionado son de KDE. Elegí KDE sin pensar mucho, sin tener tampoco mucha idea de la diferencia con GNOME. Sigo sin saber mucho del tema. Sólo sé que con KDE estoy muy contento, y que también sé que los usuarios de GNOME también están tremendamente satisfechos.

Existe decenas de distribuciones de Linux. Además de SuSE, que es una de las más populares, seguramente las dos que más adeptos están cosechando últimamente son Guadalinex y Ubuntu. Gualadinex está basada precisamente en Ubuntu, y es una distribución de Linux que llevan a cabo las Juntas de Andalucía, Extremadura y Castilla La Mancha. Si te paras a pensarlo un poco, es lógico que una administración pública deje de usar software privado y use software libre, sobretodo ahora que Linux está alcanzando tan altas cotas de facilidad de uso. ¿Por qué tus impuestos tienen que ir a parar al abultado bolsillo de Billy Gates? Yo prefiero que el dinero que pago sea destinado a becas, a hospitales, escuelas, carreteras, a pagar a los funcionarios, a mejorar el transporte público, a tener servicios gratuítos… La administración funcionaría ligeramente mejor de usar Linux en lugar de Windows, sencillamente porque cualquier ordenador funciona mejor con Linux que con Windows. Y si encima con eso nos ahorramos mucho dinero, pues mucho mejor.

Guadalinex es una distribución gratuíta –como la inmensa mayoría de distribuciones de Linus, aunque hay distribuciones comerciales, en las que pagas por el soporte físico (CDs, DVDs, etc.) del producto, por parte del software que traen, que en ese caso está desarrollado por la empresa que hace la distribución, y generalmente también por algunas garantías durante unos cuantos años, además de un servicio de atención al cliente y soporte tecnico– destinada fundamentalmente a ser la distribución "pública", en el sentido de que además de libre y gratuíta es la que pretende que se use en organismos públicos, al menos por aquí por el sur. Sé que ya se está promoviendo dentro de las universidades andaluzas, entre el profesorado, por ejemplo. Yo espero que se consiga sustituir con ella (o con otra de software libre) a los sistemas operativos privados, por las razones ya mencionadas. No he usado Guadalinex, pero estoy seguro de que –al menos en su última versión– tiene que ser bastante buena. Y lo digo porque me consta que está basada en Ubuntu.

Ubuntu es la gran sorpresa de las distribuciones de Linux. Ubuntu está basada en Debian, una de las más prestigiosas y extendidas distribuciones de Linux. En realidad es una excisión del proyecto Debian, escisión de parte de la comunidad, harta de que el sistema democrático que imperaba en el proyecto (toda decisión debía ser estudiada y votada por todos los usuarios colaboradores) eternizara el avance de la distribución, ya que se entraba (y de hecho se entra) en eternas y encarnizadas discusiones por cada detalle. Así, un grupo de gente decidieron tomar lo que ya estaba hecho y montar una distribución propia. Buscaron apoyo económico y lo encontraron en Mark Shuttleworth, el segundo turista espacial de la historia. Este multimillonario sudafricano decidió apoyar la iniciativa, harto de Windows y de Microsoft. De hecho, si quieres una distribución de Ubuntu, te la envían a casa gratis. Shuttleworth decidió invertir a fondo perdido en Ubuntu, dedicando jugosas cantidades de dinero al desarrollo del proyecto. Así, existe gente dedicada profesional e íntegramente a desarrollar Ubuntu. El resultado es una distribución de Linux muy muy buena. Yo no la he usado, tengo amigos que se han pasado de SuSE a Ubuntu y no están descontentos.

Después de todo esto, aun ni siquiera he hablado de una de las mayores pijadas de Linux: el sistema XGL. Es exactamente eso, una pijada. Por mucho que hablara de ello, creo que lo mejor es verlo, así que ahí os dejo un par de videos:

http://www.youtube.com/watch?v=xC5uEe5OzNQ

http://x-tray.blogspot.com/2006/04/linux-vs-windows-vista.html

Por cierto, son videos de comparativas entre el sistema XGL de Linux y el nuevo Windows Vista. Hay que decir que mientras el Windows Vista no funciona nada bien en un ordenador que tenga más de un año y medio (y aun en los que tengan más de medio año funciona muy lento), el XGL puede usarse bastante bien con cualquier ordenador que tenga una targeta gráfica 3D y unos 128 megas de memoria RAM, o sea, casi en cualquier ordenador que tenga menos de 5 años.

También hay cierta leyenda negra sobre Linux y sobre los "linuxeros" (usuarios de Linux). Antes Linux era un sistema operativo de consola de comandos (es decir, en plan MS-DOS), lo cual hacía terriblemente feo y poco atractivo el sistema. Era muy potente y estable, pero poco atractivo. Después crearon un sistema de entorno gráfico (el X-Win) para dotarlo de una apariencia y funcionalidad tipo Windows. Pero seguía siendo complicado de instalar y de manejar. Más tarde consiguieron hacer distribuciones autoinstalables, en las que un novato sin apenas conocimientos de informática era capaz de instalar la distribución, pero seguían siendo complicadas de manejar. Desde hace algún tiempo (aunque poco) existen ya distribuciones de Linux fáciles de manejar, en las que todo el proceso conducente a permitir al usuario trabajar lo hace la propia máquina. Algunos de los primeros usuarios, los que trabajaban (y trabajan) en modo de consola de comandos, creen que los "novatos", los que hemos llegado a este sistema hace poco tiempo, cuando ya no hace falta saber apenas nada de los comando de linux para sobrevivir, no somos realmente linuxeros. Puede que tengan razón. Ellos son los que han creado en gran medida la leyenda. Se tiene a los linuxeros por hackers y por verdaderos expertos en informática. Yo creo que es exactamente al reves: los hackers y los verdaderos expertos en informática prefieren Linux a Windows, y lo prefieren desde los orígenes de Linux, allá por la consola de comandos, cuando no era nada atractivo para el resto de los mortales. La razón es que Linux permite hacer casi lo que te dé la gana con el ordenador. Puedes, si sabes hacerlo, meterte donde quieras, hacer los cambios que quieras… Sin restricciones impuestas por el sistema operativo. Eso hizo que se extendiera una cierta imagen del linuxero.

Las cosas, afortunadamente, han cambiado. La "viaja guardia" sigue activa, y sigue con sus pantallas negras con los caracteres en verde, tecleando comandos con los que hacen verdadera magia. Pero al universo de Linux hemos desembarcado muchos usuarios de andar por casa, sin grandes conocimientos, pero muchas ganas de aprender, y sobretodo, una inmensa necesidad de un sistema operativo que nos deje trabajar a nivel usuario, pero que no nos trate como a idiotas o como a niños chicos. Porque eso es exactamente lo que es Windows: un sistema operativo para torpes. Apenas te deja margen de movimiento. Ojo, no digo que no sea esto necesario: en un momento histórico en el que había que elegir entre tener un informático en cada empresa que gestionara todo el sistema operativo o crear un sistema operativo que se autogestionara y evitara que usuarios inexpertos pudieran dañarlo, se eligió –creo que acertadamente– esto último. De ahí el actual monopolio de Windows. Pero de eso ya hace unos cuantos años. Hoy en día la mayoría de la gente es ya capaz de administrar su propio ordenador sin destrozarlo, y las actuales distribuciones de linux son un ejemplo perfecto de equilibrio entre un sistema operativo flexible y permisivo que a la vez es útil e intuitivo para el usuario sin conocimientos. Creo que son muchos los que, como yo en su día, comienzan a ver que Windows no es la mejor solución a los problemas informáticos de cada día, pero aun no se atreven a dar el paso, a zambullirse en el océano de Linux, por miedo a ahogarse. Yo estaba cansado de la poca flexibilidad de Windows, que más allá de cambiar el color de las ventanas y el tipo de letra, empieza a ponerte pegas e impedimentos. Pero no me atrevía a dejar el cómodo entorno en el que me movía, al que conseguía engañar relativamente para hacer lo que yo quería hacer de vez en cuando. Fue la necesidad la que me puso entre la espada y la pared.

Tengo algunos amigos linuxeros, como yo. Es curioso comprobar que la comunidad crece, muy poco a poco, pero crece. Todos estamos contentísimos con Linux, y lo defendemos a capa y espada. He leído por ahí en algún foro opiniones muy vergonzosas sobre los linuxeros, que si somos muy fundamentalisatas, que si somos unos frikis… Creo que es al contrario. Los fundamentalistas son los de Windows. Linux es un universo entero, Windows sólo un planeta. El usuario de Linux no suele abandonar Windows, no se lía la manta a la cabeza, borra Windows y se mete en Linux como si fuera un talibán (con todos mis respetos hacia los talibanes). Lo normal es que uno tenga por ahí un disco duro que ya no usa, porque se ha quedado pequeño, decida bajar una distribución de Linux (o la encuentre en alguna revista, o se la presten…) y de el paso de instalar esa distribución en ese disco duro. Ése es el único paso que debe hacer (OJO: hay por ahí quien dice que no hace falta tener otro disco duro, que puedes particionarl el que ya tengas para meter Linux. No digo que no se pueda, pero no conozco a nadie a quien esto le haya salido bien. Seguramente hay que saber bastante de Linux o de informática para hacer esto bien, así que lo mejor, imagino, es tomar un disco duro nuevo y ya está), el único paso para zambullirse. Porque el océano de Linux es calmo, como una piscina. Ya sólo tienes que decidir entrar en Linux en lugar de entrar en Windows, cada vez que enciendas el ordenador. Los primeros días son duros, mucho. Pero con tenacidad, paciencia, y acudiendo a los foros, todo se arregla. Y cuando pasan esos primeros días… Ya me contareis si quereis volver a windows.

Una experiencia interesante es observar un curioso efecto secundario de este sistema operativo: comprobar cómo Linux te abre la mente. Windows es una metáfora de la doctrina del pensamiento único. Lo que diga el jefe va a misa, y es lo que se debe hacer. No hay posibilidad de réplica, no puedes dudar de lo que diga el jefe. Tú sólo obedeces, el lider piensa por tí, decide lo mejor para tí. Así es Windows. Pero algunos pensamos que las cosas no son necesariamente así. El lider puede equivocarse. Tal vez yo tenga una idea que solucione mejor un problema, y al lider no se le haya ocurrido. Eso no significa que el lider sea tonto, sino que yo he pensado más el problema, he tenido un momento inspirado o sencillamente ahí sí que he sido más listo que él. Puede que las cosas no sean siempre o blancas o negras, puede que hablando entre todos solucionemos problemas que ni se nos hubiera ocurrido que se podían solucionar. Puede que no haga falta un lider que nos dirija, sino que entre todos podamos decidir cómo seguir adelante. Así funciona Linux.

Es chocante al principio comprobar que todo eso ha sido hecho por gente como tú o como yo, de forma altruísta y gratis, que lo único que ha decidido es hacer que la solución de su problema en concreto sirva paa hacer la vida un poquitito más fácil a los demás, que alguien que tenga su mismo problema no tenga que empezar a solucionar el problema desde cero, sino que encuentre utilidad en la experiencia por la que él ya ha pasado. Linux, desde el desarrollo de software hasta los foros de discusión, funciona así. Desde alguien que decide crear un programa para solucionar un problema (un programa para conectar tu reproductor de mp3 al ordenador y poder meterle la música, o para que te avisen en cuanto llega correo a tu dirección), y que una vez hecho no lo vende, sino que lo distribuye de forma gratuíta; hasta alguien que no sabe cómo se conecta su impresora, descubre cómo hacerlo, y escribe en un foro cómo lo ha hecho, para que todos aquellos que tengan su mismo modelo de impresora y trabajen con los mismo programas puedan solucionar ese problema. Cuando ves eso, empieza un cambio en tí. Comienzas a descubirr que la gente puede organizarse por sí misma, que alguien del otro lado del globo, que no habla tu misma lengua, que tiene costumbres muy distintas a las tuyas, puede solucionarte un problema. Comienzas a comprender que tú puedes hacer mucho, que la suma de pequeños esfuerzos puede hacer algo grande. Que tú solo puede que no creas que tienes en tus manos el control de nada, pero que cuando las manos de muchos se juntan se pueden hacer verdaderas maravillas. Comprendes que no hace falta imponer nada a nadie, que puedes sencillamente implicarte en algo que te gusta para colaborar en hacerlo grande, expresando tus puntos de vista pero sin intentar imponerlos, y aprendiendo a reconocer que hay otras maneras tal vez más brillantes de solucionar los problemas. Descubres que un sistema operativo no es más que una manera de decirle al ordenador qué es lo que quieres hacer, y que en contra de lo que nos han metido en la cabeza durante años, hay muchos otros sistemas operativos por ahí, que funcionan tanto o mucho mejor que el que siempre hemos usado. Descubres que no hace falta "casarte" con ningún sistema operativo, que puedes ser "promiscuo", pasando de uno a otro, dependiendo de las necesidades que tengas y de las soluciones que te presente cada uno. Comprendes que todo esto no es aplicable sólo a sistemas operativos y ordenadores, sino que puedes hacer lo mismo con cada aspecto de tu vida, de la vida de todos. Y entonces decides, tal vez, que en las próximas elecciones no vas a votar para que no ganen "los otros", que vas a abandonar el "voto útil" y vas a votar a los que crees que representan mejor lo que piensan, por nulas que sean las posibilidades de que jamás lleguen a gobernar. Descubres el inmenso valor de las opiniones ajenas, y el valor uńico de las propias. Descubres que tú también puedes pensar, que tú también puedes liberarte de muchos prejuicios y empezar a ser tú mismo. Descubres, en definitiva, que otro mundo es posible, y que eso empieza por aplicar esa doctrina a tu propio mundo, a tu propia vida, sin intentar imponer el cambio a los demás.

Feliz chapuzón en Linux para los que se animen.