Archivo para 5 junio 2008

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Aprendiendo a vivir.

Éste momento es único. Cada momento de tu vida es único. Aprovéchalo, porque en cuanto pase ya nunca regresará. No tengas miedo, no temas lanzarte. Vive, porque el que teme a la muerte no llega a vivir, y ya está muerto.

Carpe diem, recoge ahora las rosas antes de que se marchiten. Aprovecha ahora la vida, porque cuando estés muerto no podrás ni siquiera lamentarte.

Sé valiente, lánzate, arriesga. Puede que el infierno esté lleno de valientes, pero seguro que no hay ni un sólo cobarde en el paraíso. Si te caes, levántate. ¿Qué puedes hacer tirado en el suelo? Nada.

El pasado es eso: pasado. Estará lleno de grandes y pequeños momentos, de experiencias positivas y negativas. Pero es eso: pasado. La vida se hace en el presente, y el presente hay que vivirlo. De lo malo se aprende, y lo bueno se disfruta, así que no tienes excusa. No vale de nada que te comas el coco en cómo hacer algo: hazlo. Inténtalo, pon toda la carne en el asador, aunque mañana no tengas nada que comer. Quién sabe, puede que mañana estés muerto, y esa carne se pudra porque no hay nadie que se la coma.

El pasado convierte en estatuas de sal a los que no son capaces de alejarse de él. Por supuesto que hay que recordarlo, los buenos momentos porque nos han hecho felices, y los malos también, porque nos han hecho fuertes. Vive para aprender y aprende a vivir. Pero vive.

La vida son unos cuantos días que nos marcaron. Unos pocos días en los que fuimos felices y otros pocos días en los que nos queríamos morir. El resto son días planos. Convierte en inolvidables cada uno de esos días. Lucha por hacer de cada día el mejor día de tu vida. Y el mejor día de la vida de los demás. Si la vida no te sonríe, hazle cosquillas.

Hubo una vez un gallo que se despertó afónico, y pensó que ese día no saldría el sol, que el mundo se acabaría. Cuando el sol salió comprendió que se preocupaba por nada, que la vida era mucho más que su canto, y que había que vivirla.

Cada momento es único, cargado de oportunidades. Pero los momentos se van, se alejan de tí, llevándose esas oportunidades. Aprende a reconocerlas y a lanzarte a por ellas. Atrévete a ser feliz. Atrévete a vivir.

Si un día te enamoras y consigues que esa persona se enamore de tí, podrás acostarte esa noche pensando que ese días has triunfado. Pero si te acuestas una noche sin haber reido en todo el día, ese día has fracasado. Es un día perdido en tu vida. Aprende de ello.

Y recuerda algo: nadie, nadie puede robarte la risa. Nadie puede separarte de la persona más especial que vas a conocer en toda tu vida: tú mismo.

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