Archivo para 5 diciembre 2011

05
Dic
11

E pur si commuove

Elsa Formerno es la nueva ministra de trabajo y política social italiana, designada por Monti. Mientras desgranaba la nueva sarta de medidas aprobadas para reducir la deuda pública italiana, no pudo evitar romper en lágrimas por la dureza de las mismas y su impacto psicológico.

Conmovedor. Pobrecita tecnócrata. Me pregunto si derramaba las mismas lágrimas cuando cobraba como directiva de Intensa Sanpaolo. O como miembro de la comisión de expertos del Banco Mundial. O si cuando desde el ultraliberal Center for European Policy Studies hablaba de la insostenibilidad de los sistemas de pensiones del estado de bienestar.

Debe de ser duro luchar toda tu vida por defender las ideas de los ricos, cobrar las jugosas migajas que se caen de la mesa de los banqueros con la conciencia limpia de quien se engaña a sí mismo -“si no lo hago yo, lo hará otro”-, presionar para que los accionistas -el jefe y sus compañeros de orgía- se sigan forrando a costa del hambre ajena, y pasar un buen día a ser quien dirige el cotarro. Tiene que ser jodido descubrir por las buenas que se acaban las excusas, que uno no puede seguir mirando para otro lado pensando que qué se le va a hacer, que el mundo es así, y que mejor sacar provecho que ser uno de los que pasan hambre. Tiene que ser jodido que te digan: “ahora tú llevas el timón, y no puedes vender acciones, guapita”. Nada de apalancamiento, nada de posiciones en corto. Ahora tienes que hacer economía de verdad, de la real, de la que produce, de la que da de comer. Y descubrir que tus décadas de ganar dinero y de pensar en términos de cómo aumentar beneficios en esa ruleta rusa que es el nuevo orden financiero internacional se estrellan contra la realidad de la economía de la calle, de la gente que tiene que trabajar de verdad para vivir, de un país lleno de gente joven sin oportunidades, que nace ya con deudas. Tienes que ser una putada haberte creído durante toda tu vida las tesis de la Escuela de Chicago, el reaganismo y la mare que los parió, y que te metas voluntariamente en el mayor marrón de tu vida para darte cuenta inmediatamente que tienes escrúpulos, que cuando llega la hora de la verdad te da por pensar en la pobre viejecita que sobrevive con su pensión. En los millones de viejecitas como ella. En los niños que van a tener que pasar frío en sus escuelas proque hay que ahorrar calefacción. En los jóvenes con ganas de estudiar y llevar adelante el país que se verán forzados a servir hamburguesas de sol a sol. Ay Mario, sigue tú, que de verdad que yo no puedo. Tú tranquila, Elsita, qué le vamos a hacer, no hay alternativas. Créetelo, joder, que estamos en la tele.

Como dijo Arturo Perez-Reverte, “a la política se viene llorado de casa”. Si usted es un mierda, tenga por favor la decencia de ser un mierda hasta el final, no me venga con flaquezas de espíritu y lágrimas de cocodrilo. Y si de verdad tiene escrúpulos, si de verdad siente algo por esa pobre gente a la que le está exigiendo que dejen de ser parte del primer mundo, que vuelvan a la postguerra, guárdese las lágrimas y échele cojones a Monti, a Merkel, al FMI y a Goldman and Sachs. Deje de rezarle a Milton Friedman y desempolve los libros de Keynes. Que la Escuela de Chicago está muy bien para forrarse, pero es una putada para el 99% de la gente. Lo otro, Stieglitz y Krugman, también funciona. No te puedes forrar en 20 minutos, pero funciona. Funcionó en la postguerra, con un continente arrasado. ¿Cómo no va a funcionar ahora?

Así que déjese de gastar kleanex. Sí que hay alternativas. Y todo empieza por echar de los gobiernos a personas como usted, directivos de los mismos grandes bancos que hundieron la economía mundial y que hoy son ministros de economía, pirómanos haciendo de bomberos. Porque no se puede poner al lobo a cargo de las ovejas. Y en lugar de sacar la dichosa tijerita, podrían ustedes continuar por meterle mano a Berlusconi. Y me refiero a la cartera, usted ya me entiende. A Berlusconi, a la Iglesia Católica y a la Mafia. Combatan el fraude fiscal, hagan pagar lo que tienen que pagar a los que tienen que pagar. Déjense de una puta vez de santiguarse y mirar para otro lado: Italia está como está porque allí, como aquí, a los que mandan (los que mandan de verdad, no los recaderos que se eligen en las urnas) se les ha dejado hacer toda la vida. Sin hacerles pagar.

Déjese de pedir sacrificios, señora Fornero. Déjese de recortar pensiones, elevar edades de jubilación, congelar sueldos, despedir funcionarios, etc, etc. Empiece por poner las cuentas claras. Lo mismo así resulta que al final sí que cuadran.

Anuncios