Archivo para 23 agosto 2011

23
Ago
11

Telebasura

Me han dicho –yo esas cosas no las veo– que hay en la tele un programa en el que meten a un montón de gente en un edificio y los graban todo el tiempo. Dicen que viven superbien, todo el tiempo sin hacer nada, haciendo equipos, discutiendo mucho y en realidad haciendo casi nada. Viviendo del cuento, vamos. Además, la vidorra que les espera cuando salen de allí es curiosa: entrevistas, programas que piden sus opiniones… Es dinero casi gratis, y por hacer casi nada.

También hay que decir que no todos los que entran allí tienen tanto éxito. Normalmente hay uno o una que es el cabecilla, que además suele liarse con alguien con quien tú te dices: “¿pero cómo esos dos pueden estar juntos?”. Aunque a veces es que parece como si estuvieran hechos el uno para el otro. También hay siempre, invariablemente, otro u otra que pretende llevar la voz cantante, que consigue hacer su grupito, y que se dedica a joder al grupo del lider. Se llevan todo el tiempo de pelea en pelea, discutiendo por verdaderas gilipoyeces.

En realidad, aunque estén todo el tiempo grabando y emitiendo, a la gente lo que le gusta sólo son esos momentos de pelea. Es lo que comenta todo el mundo. Lo que pasa antes o después, el día a día, a la mayoría de la gente se la trae floja. Pero lo que levanta audiencias descomunales es el programa especial que hacen cada cierto tiempo. Ahí viene lo mejor: la gente puede votar quién se queda en la casa y quién se tiene que ir. Antes de eso, todos dicen a la audiencia que saben que ha hecho cosas malas y que van a cambiar, que van a comportarse mejor. Pero nada, en cuanto la gente les ha votado y se saben dentro del dichoso edificio por un tiempo más, siguen con las suyas, sus peleas y sus líos.

A mí lo que más pena me da es ver cómo la gente se vuelve medio idiota viendo ese programa. No tienen otro tema de conversación, no saben hablar de otra cosa que de los líos y las peleas de esa gente, como si en eso les fuera la vida. No se dan cuenta de que en realidad, por mucho que ellos echen o no a alguien de ese programa con sus votos, los que dirigen el programa son los que mandan. Son los que realmente deciden quien se queda y quien se va. Ya lo han hecho algunas veces: echar a alguien por que ellos consideraban que era lo mejor (lo mejor para ellos, claro, para los que llevan el cotarro, para los que dependen de las cifras de audiencia). Pero la gente ni se inmuta. Creen que tienen la sartén por el mango, cuando la realidad es que los que dirigen el programa son los que controlan todo. Les da igual echar a uno u a otro, siempre habrá en la calle alguien dispuesto a ocupar el lugar del eliminado.

Somos muchos los que creemos que todo esto es pura telebasura. Con estas peleas de niños chicos y esos líos que se traen, la mayoría de la gente que sigue el programa se vuelve cada vez más tonta. Parecen no comprender que los verdaderos problemas del país y los de ellos mismos poco tienen que ver con esas tonterías. Los niños y los adolescentes que siguen el programa (porque sus padres lo siguen) copian sus formas y su comportamiento. Es tristísimo, porque luego así nos luce el pelo. Todos quieren pegar el pelotazo, meterse en el maldito edificio y pegarse luego la vida padre sin dar ni golpe.

Yo eliminaría ese programa. A estas alturas ya seguro que sabéis de cuál os hablo, ¿verdad? Exactamente: “Diputados”.

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06
Ago
11

Spanish revolution: Tomar el Sol en agosto

Vaya por delante todo mi respeto, cariño, admiración y apoyo por todos aquellos y aquellas que durante estos días han estado luchando pacíficamente para recuperar Sol. He sentido de veras no poder estar allí para colaborar. Al final, lo habéis conseguido: mi enhorabuena.

Dicho esto, creo que es el momento de realizar una seria reflexión sobre lo que significa Sol para el movimiento 15M, y en particular sobre lo que ha de significar en adelante.

Me preocupa que Sol se convierta en un fin en sí mismo. Me preocupa que las energías y el tiempo invertidos de manera completamente voluntaria se gasten en intentar “conquistar” una plaza. Me inquieta que la imagen del movimiento que se da al exterior sea la del juego del gato y el ratón con la policía, con el único objetivo de mantener ocupado un determinado espacio público. Me parece poco inteligente provocar molestias al resto de ciudadanos, que en principio apoyan nuestras protestas y nuestros objetivos, sólo por mantener un símbolo.

El movimiento nació de forma casi espontanea. No salió de la nada, porque varias organizaciones llevaban ya varios meses (incluso años) intentando movilizarnos, pero la forma que tomó el movimiento, su estructura, fue algo muy espontaneo. Y creo sinceramente que eso es parte de la esencia de este movimiento: su espontaneidad. Así como es un movimiento sin filiación política o social, sin colores, sin cabezas, sin líderes y sin portavoces, creo que no hubiera tenido tanto éxito si no fuese precisamente por eso. Tal vez en eso radica mi desconcierto: siendo un movimiento tan líquido, parece rechazar otro recipiente que Sol.

El movimiento en Madrid es esencial, pero el 15M no es sólo Sol. El movimiento nació en la red, y se organizó de forma espontanea en toda España. Puede que Madrid (que Sol) fuese el germen de lo que luego se replicó en el resto de la piel de toro (y aun más allá), pero en cada pueblo y en cada ciudad se han sucedido las asambleas y las movilizaciones, al margen completamente de lo que se decía y ocurría en Sol.

El balance de estos 4 días es el de varios detenidos (7 según unas fuentes, 9 según otras), 20 heridos, caos circulatorio, molestias para los usuarios de los transportes públicos, calles cortadas a la circulación, una plaza sitiada por la policía, comerciantes aun más radicalizados contra el movimiento, medios públicos despilfarrados en una vigilancia innecesaria… No considero que el movimiento sea el culpable de todo esto. Si desde el principio hubieran permitido el libre acceso a la plaza, nada de todo esto hubiera ocurrido. Pero no debemos excusarnos en nuestra falta de culpa para escamotear cierta responsabilidad. Porque, ¿a nadie se le ocurrió sencillamente reunirse en otro lugar?

Creo que ahora nuestros enemigos por fin se frotan las manos. Ya nos han encontrado las cosquillas, el punto débil. Ahora saben darnos donde nos duele, y saben además cómo vamos a reaccionar. Saben cómo hacer que por unos días dejemos de hablar de dación de pago, de hipotecas injustas, de recortes sociales, de pensiones, de reformas electorales, de representatividad, de democracia, de mercados, de educación, de valores, de igualdad. Basta con cerrar la plaza para que, en lugar de buscar otro lugar y dejarlos plantados, nos dediquemos a gastar nuestro tiempo en ver cómo recuperarla, y en repetirnos constantemente una y otra vez que no hay que responder a sus provocaciones, que no hay que ceder a la violencia…

Repito de nuevo que aprecio y admiro a todos y cada uno de los ciudadanos que han estado luchando pacíficamente por lo que creen, que han pasado largas horas caminando, o sencillamente de pié esperando junto a la plaza para poder volver a disfrutar de ella. Realmente os admiro. Pero seamos sensatos: Sol no es el 15M. ¿Qué pasará cuando llegue el invierno? ¿Qué pasará cuando lleguen las lluvias otoñales? ¿Qué pasará cuando las temperaturas no suban de los 5 grados en todo el día? ¿Qué pasará cuando, sencillamente, no se pueda estar en la plaza, no porque nadie nos lo impida, sino porque haga demasiado frío, o llueva demasiado? ¿Sabéis lo que ocurrirá entonces? Entonces dirán que nos han vendido. Dirán que cuando ha llegado el mal tiempo, nos hemos largado. Dirán que en invierno no hace sol. Y encima lo dirán después de las elecciones. O incluso antes.

Sol es un símbolo, y ha de seguir siéndolo. Pero no es un fin en sí mismo. Es un medio. Y no debemos dejar que se nos tome por tontos. No debemos comportarnos como creen que nos vamos a comportar. Si cierran la plaza, si despliegan un impresionante dispositivo para que nadie entre o salga de la plaza, creo que lo inteligente es darse la vuelta, dejarlos con un palmo de narices, y marcharse a cualquier otro lugar a seguir debatiendo. Porque lo que pretenden al cerrar Sol no es sólo que no acampemos o que no tomemos la plaza. Sol se ha convertido en un ágora, y un ágora en un lugar de encuentro y de debate. Lo que realmente pretenden al cerrar Sol es que no debatamos. O que centremos nuestros debates en otras cuestiones, cuestiones mucho más coyunturales y accesorias que las que realmente debatimos en ese ágora. Y por desgracias, durante estos días sí han conseguido eso.

Pensemos en qué hubiéramos conseguido dándonos media vuelta y dejándolos con un palmo de narices, reuniéndonos en otra parte: cuatro días y cuatro noches debatiendo sobre el sistema económico, sobre los mercados, sobre los partidos políticos, sobre la ley electoral, sobre si es mejor votar en blanco o no votar… Imaginad la cara de idiotas que se les hubiera quedado a los que han decidido el cierre de la plaza si se encuentran con que tienen un enorme dispositivo montado allí para nada, porque nosotros estamos haciendo exactamente lo mismo en otra parte. Y que da igual dónde se coloquen ellos, que nosotros los dejamos tirados, y en 15 minutos ya estamos reorganizados en otra parte… Imaginad las caras que se les pondrías si ven que no sirve de nada poner un dispositivo en Sol, porque nos vamos a otra parte, y que cuando ellos se van (no pueden estar allí siempre), volvemos a nuestra plaza…

Me hubiera gustado mucho poder estar allí con vosotros estos días. Y estoy tremendamente orgulloso de vosotros, los que habeis peleado por devolver al pueblo su Sol. Sólo quiero que hablemos entre todos sobre qué debemos hacer de ahora en adelante.